Algunas empresas están trabajando en tecnologías de rastreo que van un paso más allá respecto a las que contienen los dispositivos de hoy en día como el GPS.

Cuando se habla de tecnologías de rastreo tal vez lo primero que se viene a la cabeza es el geoposicionamiento. La localización por GPS ha sido una de las características que han inundado el mercado de consumo gracias a los smartphones. Su utilidad está fuera de toda duda, especialmente en lo que se refiere a las aplicaciones de mapas. Pero hay varias compañías que ya han desarrollado nuevas formas de rastreo, más sofisticadas, más agudas y con la atención puesta en otros aspectos.

Todo esto podría pasar por un conjunto de tareas pesadas que requieren máquinas potentes para llevarse a cabo. No es así. Una de las innovaciones cruciales es que en lugar de procesar las imágenes de vídeo se hacen capturas selectivas. No se almacena ni procesa toda la fotografía píxel por píxelExtrae los metadatos, como la localización, las formas, la trayectoria, las expresiones y gestos de una persona o la posición de un objeto. Por tanto, no es necesario transmitir la información a servidores en la nube, todo el análisis puede tener lugar en los chips integrados en la cámara de un smartphone o en los de una webcam.

De esta forma se consigue una mayor velocidad en el procesamiento, que requiere una infinitamente menor capacidad de almacenamiento, lo mismo que ocurre con el ancho de banda. Por el momento Apical ha orientado Spirit a usos destinados al mercado de consumo, como la mejora a la hora de grabar vídeos. El sistema es capaz de mantener enfocado el objeto de la grabación, realizando incluso zooms de forma automática.